¿Dónde está el ambiente a menos de 24 horas para que arranque el mundial?

RFI – Carlos Pizarro

La ciudad de Doha se engalana para dar el pistoletazo de salida al mundial de fútbol 2022. Poco a poco los fanáticos van llegando a Catar, aunque el ambiente futbolero dista mucho de las anteriores citas mundialistas.

Son las 9 de la mañana en la capital de Catar. La temperatura alcanza los 30 grados centígrados y la humedad supera el 60%. La ciudad de Doha es un hervidero de operarios y obreros que se aferran en preparar los últimos detalles antes del arranque oficial del mundial de futbol 2022. Los hoteles, aun muchos por estrenar, se avistan con camiones que bien entregan mobiliario de decoración o bien sustraen los escombros que generaron las obras de la construcción.

Bajo un sol de justicia nos dirigimos a uno de los epicentros que los fanáticos tienen a disposición para festejar y alentar durante la copa del mundo. La plaza donde ondean las 32 banderas de los países participantes está ubicada en uno de los puntos estratégicos de la bahía de Doha. La llamada “Corniche”. La noche pasada estaba repleta de esrilanqueses, indios y pakistaníes ataviados con los colores de la selección de Brasil y Argentina. Fue vísperas del Yumu’ah. El rezo más importante para los musulmanes que convierte el viernes en día festivo. Lo que para nosotros vendría a ser domingo.

Pero hoy, a poco menos de 24 horas para que se ponga en marcha el mundial, a penas se divisan una centena de aficionados estadounidenses y una veintena de ecuatorianos. Todos ellos se han dado cita en este lugar para ir transitando un recorrido pintoresco por una de las zonas más lujosas y novedosas de una ciudad que se ha esmerado muchísimo para acoger con la mayor de las facilidades a miles de fanáticos llegados de todo el mundo.

La decepción es palpable en el exfutbolista del club América de Quito, Carlos Salguero, quien vino acompañado de su familia para vivir el estreno de su selección en el partido inaugural que enfrentará a Ecuador con la selección anfitriona de Catar. “Este mundial está un poco frio todavía. No se siente el espíritu como en otras citas mundialistas. El ambiente es un poco frio. No se ve a los aficionados con esa alegría y ese entusiasmo en vivir un mundial. La gente está un poco quedada y a pesar de las restricciones no se siente lo que se debe sentir en un mundial. Son muy pocos los aficionados que han venido”

Tras recoger el testimonio de varios aficionados y fotografiar los diferentes monumentos futbolísticos me dirijo bahía arriba, hacia el reloj que marca la cuenta regresiva para el inicio de la competición. La amabilidad es absoluta por parte de los guardias de tráfico que me abren el paso cada vez que observan la acreditación de prensa que llevo colgada al cuello.

Apenas llevo 24 horas en este país y tengo la sensación de que los residentes en Catar se han volcado con el mundial. La atención por parte de los usuarios y trabajadores en diferentes lugares es exquisita con el visitante. Todo está preparado para que los periodistas, fanáticos y gente del futbol se lleven el mejor de los recuerdos. ¿Pero el ambiente? Es algo que no se puede fabricar. Un concepto que depende de muchos factores y que no pueden asegurar los organizadores. Muchos medios han criticado durante estos días el hecho de que los obreros y clase pobre de este país se hacían pasar por hinchas extranjeros. Nada más lejos de la realidad. Ese el resultado de la mediatización y globalización del futbol. Expatriados en Catar que no tienen a su país representado en un mundial pero que si conocen a Messi, Neymar o Ronaldo. Estrellas planetarias del futbol y de la publicidad global.

En el camino me cruzo con un par de brasileños que andan despistados en busca de la famosa plaza de las banderas. Aprovecho para preguntarles por sus primeras impresiones en Catar. “Todo está muy limpio y hay mucho orden, pero no hay ambiente de futbol. Puede que sea el calor que hace. Esperemos que en los próximos días se anime la cosa

No hay marcha atrás. En apenas unas horas el balón se pondrá a rodar por los 7 flamantes y modernos estadios cataríes. Durante todo este mes seguramente los estadios estarán llenos a rebosar. Los hoteles colgaran el cartel de completo y se hará difícil y caro encontrar un billete de avión hasta este punto geográfico. Solo el tiempo pondrá el ambiente que se merece un mundial que de momento se hace raro en las horas previas a su estreno.

 

Dahiana Camilo