Apoyo del ejército al gobierno de Maduro

Por RFI – La Fuerza Armada de Venezuela respalda al presidente del país en su confrontación con los diputados de la oposición. La MUD, ganadora en las recientes legislativas, desacató el dictamen del Tribunal Supremo de Justicia de cuestionamiento de los comicios en varias circunscripciones.
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Durante un acto en el cuartel donde se encuentra el cuerpo de Hugo Chávez, el general en jefe del ejército y ministro de Defensa, Vladimir Padrino, expresó el total apoyo militar al jefe del Estado y su “absoluta lealtad”, en presencia del nuevo gabinete ministerial y de cientos de soldados.

Padrino se dijo indignado por el comportamiento del presidente del Parlamento, el opositor Henry Ramos Allup, que ordenó descolgar de las paredes del Congreso los retratos de Chávez y uno de Simón Bolívar. Para Padrino, semejante conducta constituye una afrenta al “honor militar”, calificando la disposición de la oposición de “acto decadente y ominoso”.

Maduro agradeció el pronunciamiento militar en su favor y, de paso, denunció a Estados Unidos que, según dijo, es favorable a las disensiones internas, con el fin de crear un clima favorable a una intervención en Venezuela, con el aval de la oposición. Expresó también su condena al “ultraje contra Bolívar y Chávez”.

Al cerrar el acto, Maduro juramentó a los mandos militares, a la cabeza de unos 165.000 efectivos.

Ramos Allup explicó su iniciativa afirmando que había subsanado “un abuso”, en razón de que nunca antes las imágenes de un presidente habían invadido de tal manera el palacio legislativo, refiriéndose a los retratos de Chávez. Subrayó que había mandado a retirar el de Bolívar, “distorsionado” por una reconstitución morfológica propulsada por Chávez.

Un conflicto abierto

El gobierno convocó a una manifestación “de desagravio” en la Plaza Bolívar, a pocos metros del Parlamento. Anunció que, en respuesta a la actitud de la oposición, hará colgar en toda la ciudad imágenes de Chávez y Bolívar. La exclamación de uno de los participantes en la concentración da la tónica de la guerra frontal entre el gobierno y el congreso: «¡A Chávez no se toca!».