Lina Román: Toda una vida dedicada a servir a la comunidad

 Lina Román: Toda una vida dedicada a servir a la comunidad
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Por: Jhon Cardona 

La historia de Lina Román es un ejemplo de perseverancia, vocación y compromiso con la sociedad.

Durante casi tres décadas, Lina Román ha sido una de las voces más representativas de los trabajadores de salud comunitaria en Rhode Island. Sin embargo, detrás de sus múltiples certificaciones, reconocimientos y liderazgo, se escribe una historia de perseverancia para alcanzar el sueño que la llevó a Rhode Island College hace más de 30 años: convertirse en trabajadora social.
Un sueño interrumpido, no abandonado
En 1995, Román ingresó a la Escuela de Trabajo Social del Rhode Island College con la ilusión de perseguir su sueño. Sin embargo, apenas dos semanas después de iniciar clases, su profesor de historia identificó dificultades en su nivel de inglés y le recomendó abandonar temporalmente el curso.
«Yo no sabía mucho inglés; el profesor lo notó y al final de la clase me dijo: “Lina, lo siento, pero esta clase no es para ti. Tu inglés no es bueno y no te quiero perjudicar; mejor deja la clase en este momento y mejora tu inglés antes de regresar”», recuerda.
Aunque la experiencia fue dolorosa, Román la vio como motivación para seguir trabajando hacia su objetivo. Decidió fortalecer sus habilidades lingüísticas y continuar sus estudios. En 1997, obtuvo un título universitario de preparación básica (associate degree) de New England Tech.
Construyendo carrera al servicio de la comunidad
Decidida a seguir adelante, continuó tomando cursos, participando en voluntariados y adquiriendo experiencia de primera mano para servir a su comunidad. Mientras consolidaba una trayectoria profesional al servicio de comunidades desatendidas, igualmente obtenía certificaciones en servicios humanos, gestión de casos de salud conductual y trabajo de salud comunitaria.
«En 2019, completé el programa de capacitación para trabajadores de salud comunitaria en Rhode Island College», dice. «Me encantó el programa porque combinaba elementos del trabajo social con la atención médica».
Su entusiasmo y dedicación pronto llamaron la atención de los líderes del programa. Poco después, la entonces coordinadora, Sarah Laurens, le ofreció un puesto como coordinadora bilingüe de la Asociación de Trabajadores de Salud Comunitarios de Rhode Island (CHWRI por sus siglas en inglés). Ahí permaneció durante tres años, impartiendo cursos para trabajadores de salud comunitaria con énfasis en el cuidado de adultos mayores, además de capacitar a auxiliares de enfermería certificados (CNA) en colaboración con el Instituto de Educación en Atención Médica de Rhode Island College.
Tiempo durante el cual se convirtió en una firme defensora de ofrecer formación igualmente en español, convencida de que el idioma no debía ser una barrera para el desarrollo profesional.
«Acepté encantada», comenta. «Y luego pude convencer a los líderes de que aprender en nuestro propio idioma era valioso, pues muchos hispanohablantes venían con gran conocimiento y riqueza cultural. Pronto empecé a impartir clases en español, claro que sin dejar de lado el inglés».
Educadora y defensora de la salud comunitaria
La pasión de Román por la educación perduró mucho después de su paso por el programa de CHW de Rhode Island College. Desde 2023, ha impartido talleres sobre demencia y enfermedad de Alzheimer. Además, ha actuado como cofacilitadora en capacitaciones sobre enfermedades cardiovasculares, manejo de la diabetes y salud conductual dirigidas a auxiliares de enfermería certificados.
«Me he dado cuenta de que disfruto de cuidar a las personas mayores. Considero que son una población muy vulnerable y con necesidades importantes», afirma.
Román ha impartido formación a trabajadores de salud comunitaria, así como en el Programa Personal Choice y en el Programa de Educación Penitenciaria –colaborando en campañas educativas sobre la reinserción social y la libertad condicional– en la Universidad Roger Williams.
Sus contribuciones han seguido ganando reconocimiento: durante dos mandatos consecutivos, Román ha sido nombrada embajadora de la Asociación Nacional de Trabajadores de Salud Comunitaria (NACHW), una distinción que considera uno de los mayores reconocimientos de su carrera.
«Es un gran honor haber sido elegida embajadora de la NACHW, representando a los increíbles trabajadores de la salud comunitaria de Rhode Island», afirma.
Creando conexiones para fortalecer a la comunidad
Su compromiso con la salud comunitaria trasciende el aula. Román fundó el Grupo de Apoyo Latinx, una organización que brinda respaldo y espacios de colaboración a los trabajadores de la salud comunitaria de habla hispana.
«Aquí en Rhode Island somos entre 40 y 50 participantes», dice. «Además de establecer redes de contacto, buscamos formas de apoyarnos mutuamente y de organizar eventos colaborativos para ayudar a las familias de bajos ingresos y a las personas sin hogar de la comunidad».
Como si fuera poco, Román ha fomentado alianzas con organizaciones locales y nacionales para ampliar las oportunidades educativas y los recursos disponibles para la comunidad hispana. Entre ellas se encuentran Mujeres Positivas, con sede en Central Falls, y Visión y Compromiso, una organización con sede en California que recientemente creó el Comité de Visión y Compromiso de Rhode Island, su primer programa piloto fuera de su estado.
«Vieron la labor que realizamos aquí y quisieron ayudar», comenta Román. «Gracias a estas colaboraciones, hemos organizado sesiones de capacitación gratuitas, ferias de salud y cursos en español sobre temas como el cáncer y la diabetes, logrando que la información sanitaria sea más accesible para las comunidades hispanas».
Treinta años después, el sueño sigue vivo
A lo largo del camino, Román formó a generaciones de promotores de salud comunitaria, amplió el acceso a la educación sanitaria en español y se convirtió en una figura respetada en el ámbito de la salud pública de Rhode Island.
Hoy, más de 30 años después de haber entrado por primera vez a un aula de trabajo social, Román continúa avanzando para obtener el título que alguna vez pensó fuera de su alcance. Recientemente se graduó del programa SWRK 200: Introducción al Trabajo Social y la Justicia Social, ofrecido por el RIC Workforce Hub en Central Falls, con la idea de continuar sus estudios para obtener una licenciatura en trabajo social en RIC.
«Gracias a mis años de experiencia profesional y académica, podré transferir varios créditos a la Escuela de Trabajo Social. Solo tengo que tomar diez clases para convertirme en trabajadora social», concluye. «Nunca es demasiado tarde».

 


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