El Día de la Investidura afirma el perdurable ideal estadounidense de autogobierno.

Por Dora Mekouar

Cada cuatro años, los estadounidenses hacen una pausa el Día de la Investidura para ser testigos de un emblema de la democracia en EE.UU., la transferencia pacífica de poder. Este 20 de enero, todos los ojos estarán puestos en el exvicepresidente Joe Biden, quien será juramentado como el presidente número 46 del país.

El Día de la Investidura afirma el perdurable ideal estadounidense de autogobierno. El nuevo líder es juramentado después de obtener el poder por el consentimiento de los gobernados.

Sentando el tono

Los nuevos presidentes inician su término con un discurso que establece las pautas para los próximos cuatro años.

“Es una oportunidad real para la renovación estadounidense”, dice Colleen Shogan, vicepresidente senior de la Asociación Histórica de la Casa Blanca. “Es la primera vez que el presidente se presenta a sí mismo como el presidente de la nación y nunca más tendrá esa oportunidad de nuevo. Así que es un momento muy importante en la historia de Estados Unidos”.

Algunas frases inaugurales quedan marcadas y se convierten en una parte del vocabulario estadounidense.

Está la declaración de Franklin D. Roosevelt en 1933 de que “a lo único que debemos temer es al propio temor”. Y en 1961, John F. Kennedy dijo a los estadounidenses que “no pregunten qué puede hacer por ellos el país, sino que pueden ellos hacer por el país”.

“El discurso esboza las ideas, la ideología y estilo y tono del nuevo presidente”, dijo el historiador político Matt Dallek, de la Universidad George Washington.

Algunos discursos inaugurales tienen un impacto duradero en el panorama político. Cuarenta años después que Ronald Reagan dijo que “el gobierno no la solución de nuestro problema, el gobierno es el problema”, los republicanos continúan abrazando una retórica antigubernamental.

Trascender el momento

Ya fuera Reagan llamando a limitar el poder federal o la investidura en 2009 del primer presidente negro, Barack Obama, hay ocasiones en que las inauguraciones trascienden su momento.

“Permanecen en la memoria nacional porque hablan de algo más fundamental sobre el país y sobre el período en que está sucediendo”, dijo Dallek.

La ceremonia de 2021 estará entre las investiduras que sientan precedentes, como la senadora Kamala Harris que se convierte en la primera mujer y la primera persona de color que presta juramento para la vicepresidencia.

EL primer presidente, George Washington, pronunció el discurso inaugural más corto en 1793, de solo 135 palabras. El de William Henry Harrison en 1841 fue el más largo con 8.455 palabras, y también se volvió trágico.

Harrison fue el hombre de más edad elegido para la presidencia en ese momento a los 68 años. Para probar que tenía el vigor suficiente para el cargo, pronunció su largo discurso de más de una hora bajo temperaturas de congelación. Esa tarde cayó enfermo y murió un mes después.

Es el presidente que ha estado el menor tiempo en el cargo.

Extravagancias simbólicas

El simbolismo puede jugar un gran papel en el Día de la Investidura.

En 1809, cuando la joven república aún estaba desarrollando su identidad nacional, James Madison insistió en que toda su vestimenta inaugural, hasta las medias de seda, estuvieran fabricadas en Estados Unidos. Los desfiles inaugurales de Dwight D. Eisenhower en 1953 y 1957 desplegaron el poderío militar con tanques, misiles y soldados.

“En 1865, (Abraham) Lincoln, en su segunda investidura, invitó por primera vez a afroamericanos a participar en el  desfile inaugural”, dijo Shogan. “En 1917, en la segunda investidura de Woodrow Wilson, fueron las mujeres las que participaron por primera vez”.

Las investiduras han crecido desde ceremonia sencillas a extravagancias.

En 1801, Thomas Jefferson caminó hasta su juramentación en el Capitolio, pronunció el discurso inaugural y regresó al lugar donde se alojaba. Hoy en día, un fuerte despliegue de seguridad escolta la limusina presidencial hasta el sitio de la juramentación, que es observada por millones de personas, asistentes o por televisión. La ceremonia incluye un desfile que celebra a los 50 estados y puede durar horas. También hay bailes durante el resto del día.

El nacimiento de la televisión jugó un papel en convertir las investiduras en eventos más importantes, pero también lo ha sido el cargo.

“La presidencia se ha convertido, con los siglos y en particular desde las dos guerras mundiales, en un trabajo mayor”, dijo Dallek. “En la medida en que han crecido los deberes y responsabilidades del presidente, pienso que veremos a las investiduras crecer en una atmósfera más grandiosa con las fiestas y los desfiles”.

Aunque la pandemia reducirá este año muchas de las actividades de la investidura, la COVID-19 no impedirá a la nación celebrar la resistencia duradera de la democracia estadounidense.