El presidente volvió a asegurar que el alto número de casos en EE.UU. se debe a la cantidad de pruebas realizadas. Más de 240.000 estadounidenses han muerto por la pandemia. El presidente electo Joe Biden instó a la Administración a reconocer la gravedad de la situación.

Por Rafael Salido

WASHINGTON DC – Este viernes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirigió a la nación por primera vez en más de una semana. En ambiente marcado por la contienda electoral, cuyas proyecciones han sido puestas en duda por la Casa Blanca y el Partido Republicano, el mandatario tomó la palabra para defender la gestión de su Administración contra la pandemia.

“Esta Administración inició la mayor movilización de la historia del país, desarrollando y produciendo tratamientos y vacunas a una velocidad récord”, sostuvo Trump en una comparecencia celebrada en los jardines de la Casa Blanca.

El mandatario aseguró que esta movilización fue posible gracias a la Operación Warp Speed, en la que colaboran diversas agencias federales, entre ellas el Pentágono, y cuyo objetivo es agilizar el desarrollo, aprobación, producción y distribución de una vacuna contra el coronavirus.

En este sentido, Trump celebró los avances de la farmacéutica Pfizer, que el pasado lunes anunció que había desarrollado una vacuna con un 90% de efectividad. El presidente aseguró que este logro por parte de la empresa fue solo posible gracias a su participación en la Operación Warp Speed, una afirmación que ya ha sido rechazada anteriormente por la propia farmacéutica.

“Pfizer dijo que no era parte de la operación Warp Speed, pero esa fue una mala caracterización desafortunada. Sí son parte, por eso les dimos los 1.950 millones de dólares”, alegó Trump en referencia al acuerdo alcanzado en julio con la compañía para la compra de 100 millones de vacunas, con opción de compra sobre otras 500 millones. 

Trump afirmó que este fármaco recibirá “muy pronto” una autorización de emergencia por parte de las autoridades sanitarias estadounidenses y aseguró que “millones de vacunas” ya están listas para ser distribuidas, a la espera de dicha autorización.

Repunte de casos

El presidente, no obstante, reconoció que los niveles de contagios son “altos” en Estados Unidos, pero le restó importancia. EE.UU. estableció el miércoles un nuevo récord de contagios diarios de coronavirus, con 136.000 infecciones registradas. Las hospitalizaciones también van en aumento, con algunos estados en un punto crítico y los gobiernos locales vuelven a imponer restricciones ante el nuevo pico de casos.

“Muchos de los niveles de casos son altos pero es porque tenemos el mejor sistema de pruebas del mundo (…). Hacemos más test que muchos países, por lo que, obviamente, aparecen más casos”, aseguró el presidente.

Hasta la fecha, la nación norteamericana contabiliza cerca de once millones de contagios y registra 243.466 óbitos, según datos de la universidad John Hopkins.

Por último, el todavía presidente, que según las proyecciones habría perdido las elecciones del pasado 3 de noviembre frente al demócrata Joe Biden, se comprometió a que “bajo ningún concepto” volvería a cerrar la economía del país por causa de la pandemia.

“Esta Administración no aceptará un nuevo cierre bajo ningún concepto, pero permaneceremos vigilantes e iremos con mucho cuidado. Entendemos la enfermedad. Es una enfermedad muy complicada, pero la entendemos. Mientras tanto, le pedimos a los estadounidenses que permanezcan en alerta, especialmente según el clima se torna más frío”, dijo un Trump con gesto sombrío.

Biden urge al Gobierno a reconocer la gravedad de la pandemia

Por su parte, el proyectado presidente electo, Joe Biden, urgió el viernes al gobierno Trump a tomar acciones urgentes para frenar la propagación del COVID-19 y a reconocer la gravedad de la pandemia.

“Se necesitan acciones urgentes hoy, ahora, por parte del actual gobierno, comenzando con reconocer qué tan seria la situación actual es”, escribió el demócrata en un comunicado.

El exvicepresidente enumeró, además, varias medidas que, a su parecer, deberían adoptarse. Entre ellas, proveer de equipos de protección personal a los trabajadores de la salud, aumentar la capacidad de los hospitales que están en riesgo de quedarse sin camas y una mejor distribución de kits de pruebas.

“Soy el presidente electo, pero no seré presidente hasta el próximo año; esta crisis no respeta fechas en el calendario”, insistió Biden y aseguró que existe una falta de una respuesta federal “inmediata” por parte del gobierno actual.

Biden también celebró las noticias de los avances respecto a la vacuna, pero dijo que, en vista de que tardará meses para estar disponible al público general, los estadounidenses deben “practicar la distancia social, el lavado de manos y el uso de máscaras” para mitigar los efectos del virus.