VOA News

Migrantes hondureños de una caravana que partió hacia Estados Unidos a mediados de enero desde San Pedro Sula llegó el sábado a la frontera con México en distintos grupos, solo para encontrar que las autoridades mexicanas habían cerrado un paso fronterizo en el sur del país que les impedía continuar su camino.

Elementos de la Guardia Nacional mexicana cerraron una valla de metal para impedir el ingreso de los migrantes que trataban de cruzar un puente sobre el río Suchiate, en la zona limítrofe con Guatemala, donde está un cruce fronterizo, informa The Associated Press.

Los migrantes hondureños ondearon la bandera y entonaron el himno nacional de su país mientras se dirigían al puente. Las autoridades guatemaltecas calculan que en el momento más álgido de la confrontación cerca de 2.500 migrantes se hallaban en el puente o trataban de llegar a él.

Funcionarios mexicanos eventualmente permitieron que unos cuantos migrantes ingresaran al país en grupos de 20 personas, al tiempo que por un megáfono los migrantes eran exhortados a no tratar de entrar a México sin pasar por los filtros de inmigración.

Gradualmente, más de 150 migrantes pudieron presentar una solicitud de asilo u otro tipo de permiso para permanecer en México a lo largo del día. Pero muchos prefieren transitar por territorio mexicano rumbo a Estados Unidos.

La colaboradora de la Voz de América en Ciudad de Guatemala, Eugenia Sagastume, que ha venido cubriendo el paso de la caravana, informa que reportes de quienes cruzaron indican que los subieron a un bus y los enviaron de regreso a Honduras.

Agrega que, en un audio que circula entre los integrantes de la caravana, una mujer les pide a sus compatriotas que “no entren porque los van a regresar”.

El viernes, en su discurso matutino, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que “hay trabajo” en su país, y ofreció 4000 empleos a los integrantes de la nueva caravana.

Esto, pese a que el día después de que partieran los migrantes, el nuevo presidente de Guatemala, Alejandro Giammattei, informó que el canciller mexicano Marcelo Ebrard le aseguró que México no los dejaría cruzar la frontera.

“El gobierno mexicano nos advirtió que no los va a dejar pasar, va a utilizar todo lo que está en sus manos para impedir que pasen”, indicó el mandatario.

Giammattei dijo que por el convenio de libre movilidad CA4 los hondureños adultos podrían pasar por Guatemala, sin embargo, serían exigentes para verificar que los menores viajen con sus padres.​

“Vamos a ser extremadamente exigentes en que tengan que demostrar con papeles que son los padres o los tutores legales, de lo contrario esos niños van a ser devueltos a Honduras”, dijo el gobernante.

Los migrantes esperan reunir a la mayor cantidad posible de hondureños e intentar entrar todos juntos, “como una flecha humana” por la frontera.

Mientras tanto, los caminantes buscan en dónde pasar las noches. Unos duermen en las aceras, mientras otros buscan lugares más seguros cómo albergues, donde, en algunos casos, han tenido que pagar cinco quetzales por persona para pernoctar.

La policía de Ayutla, en el estado mexicano de Jalisco, no les ha permitido utilizar el parque central como lo hicieron hace un año, para evitar la molestia de los vecinos del lugar.

Este es el quinto grupo de hondureños que ha decidido salir de su país, donde, aseguran, no tienen ninguna oportunidad para superarse u obtener un futuro distinto para ellos y sus familias.

Más de 20.000 hondureños se han ido en caravanas en los últimos 15 meses hacia el norte, de acuerdo con la información del Gobierno, que afirma que la mayoría ha regresado, ya sea deportado o en forma voluntaria.

Colaboración de Eugenia Sagastume