A pesar de los comentarios racistas, el consejo honorario del FC Schalke 04 deja en el cargo a Clemens Tönnies, presidente del Consejo de Vigilancia del club. El comité viola así los principios del club. \

DW/ Sten Ziemons Andreas

El Consejo Honorario del FC Schalke tardó muchas horas en tomar una decisión en el caso de Clemens Tönnies, presidente del Consejo de Vigilancia del club alemán. Al final de la noche, después de una larga reunión, el resultado fue una medida blanda: Tönnies no será castigado, no será excluido del club, ni siquiera retirado de su puesto. El presidente del Consejo de Vigilancia se irá a casa durante tres meses, y posteriormente, todo continuará como si nada hubiera pasado. ¡No hay que tomarse todo tan en serio! Incluso ya se disculpó. ¿Pero es realmente tan simple?

Tönnies había sido duramente criticado por muchos después de la polémica, entre ellos  Gerald Asamoah. Fue defendido intensamente por otros. Incluso Sigmar Gabriel, ex ministro de Asuntos Exteriores alemán y ex líder del partido de los socialdemócratas, expresó recientemente su opinión y, aunque dijo que las declaraciones hacia los africanos habían sido erróneas, no quiso “catalogar a Tönnies como racista”. A la misma conclusión llegaron los cinco miembros del Consejo Honorario del Schalke, en el que intervienen tres abogados, entre ellos un juez, un asesor fiscal y un ex pastor de la iglesia.

Sin embargo, ese no era en absoluto el cuestionamiento central. No se trata de aclarar si Clemens Tönnies es un racista. Más bien se trataba de saber si alguien que hace declaraciones racistas públicamente sigue siendo aceptable como presidente del Consejo de Vigilancia del Schalke. En este caso, la comisión apuntó acertadamente que Tönnies había “violado la prohibición a la discriminación contenida en la misión y principios del club” y había “violado su deber, puntualmente como presidente del Consejo de Vigilancia”. Sigue siendo un misterio el por qué no se produjo su separación del cargo y por qué el directivo no fue castigado de acuerdo al impacto negativo que causó a su club.

Ignoran la propia misión del club

Es así que Tönnies puede salir de la línea de fuego y disfrutar de la calma después de la tormenta durante la suspensión autoimpuesta. Tönnies se suma así a una larga fila de figuras que en la actualidad hacen comentarios discriminatorios en público y siguen saliéndose con la suya. Y se ha puesto de moda, por así decirlo. ¿Por qué debería ser diferente en el caso de Schalke?

¿Por qué? Pues bueno, porque el legendario club “azul real” se pronuncia claramente en contra de la exclusión, la xenofobia y la discriminación. En los últimos días se ha hecho caso omiso de ello en dos ocasiones. Primero por Tönnies, después por aquellos encargados de “juzgarlo”. En su punto 8, (el estatuto) establece: “Por nuestra parte, en Schalke, no hay discriminación ni violencia. Mostramos tarjeta roja al racismo y estamos activamente comprometidos con la tolerancia y la justicia”.

Si el Consejo de Honor se hubiera tomado en serio estas palabras, Tönnies ya no sería parte del club, o al menos ya no estaría en la directiva del Schalke. Pero sigue ahí… ¡perdieron su oportunidad!

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